La caída
La caída del muro tuvo su origen en la apertura de las fronteras entre
Austria y Hungria en mayo de 1989. El primero de esos países pertenecía al
bloque occidental mientras que Hungría era parte del bloque conocido como la
cortina de hierro, países cuyos regímenes estaban bajo la influencia soviética.
Ante esta
apertura, cada vez más alemanes orientales
viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República
Federal Alemana. Esto, a su vez, motivó enormes
manifestaciones en varias ciudades de la RDA, las que llevaron a que, el 9 de
noviembre de 1989, el gobierno se viera obligado a anunciar que el paso hacia
el oeste estaba permitido.
El miembro del Politburo
(máximo órgano ejecutivo) de la RDA, Günter Schabowski, explicaba los
pormenores de la disposición gubernamental, cuando el periodista, Riccardo Ehrman, de la agencia
de noticias ANSA, le preguntó cuándo entraba en vigor la medida. Schabowski, quizá un poco
nervioso, buscó entre sus papeles y al no encontrar nada escrito respondió:
"de inmediato".
Esa misma
noche, miles de personas se agolparon en los puntos de control para poder
cruzar a Berlín occidental. Una confundida guardia fronteriza que no tenía
órdenes precisas de cómo actuar, dejó pasar a los primeros berlineses del este,
quienes fueron recibidos al otro lado -entre abrazos y gestos efusivos de
bienvenida- por un grupo de alemanes occidentales que habían llegado al lugar
enterados de las noticia.

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